Propongo escudriniar siluetas en los vidrios, mi voz se decolora, propongo buscar tu rostro en el rostro de un susurro. Susurro, desde mi cama le contesto a las melodias y a la noche que quiza no debamos pensar mas en ti. Veo un rostro en una gota de agua y se que es el tuyo, tu altar es el tiempo. ¿Cuantas veces te he nombrado? ¿Y los otros? Ninguna, porque tu nombre es el aire que en espiral se aleja desde siempre y para siempre, tu nombre es el caballo mas veloz mas invisible, tu nombre esta hecho con la sangre del sol y si te digo mis palabras son rayos, deslumbramientos. Me esperas balanceando los pies en lo alto de una escalera, miro al cielo y mis ojos se llenan de nubes. Mis manitas de chaman hacen notas instantaneas sobre la tierra en lo alto de una montania que no es montania sino lluvia de cenizas dormidas.